Sunday, November 28, 2004

ENTREVISTA / INTERACCIÓN

"A los galeristas privados no les interesa el arte digital”
Entrevista al artista digital Ángel Alonso Blanco, nacido en La Habana, Cuba, el 6 de marzo de 1967. Graduado en la Academia San Alejandro en 1987. Pintor, Dibujante, Grabador y Artista Digital, su obra se ha publicado en la Revista Art Nexus Edición internacional de Arte en Colombia, agosto de 1992;. en Heterogénesis , enero de 1999, y en otras revistas de arte. Alonso Blanco es considerado unos de los grandes exponentes del Arte Digital Cubano.
1)¿Que es el arte digital?

Ángel Alonso Blanco: En síntesis el arte digital es el que se produce utilizando como herramienta los medios digitalizados.

Explicado elementalmente pudiera ser:

En el caso de hacer un dibujo, lo producimos en una computadora y lo imprimimos, en vez de fabricarlo, por ejemplo, con óleo sobre lienzo o con lápiz sobre papel.

En el caso de la fotografía nos referimos a una imagen tomada con una cámara digital que luego reproducimos en una impresora, en vez de un film que se revela en un cuarto oscuro.

Pero realmente el arte digital abarca mucho más, puesto que es posible en una computadora hacer obras interactivas, experimentos audiovisuales para ser usados en Internet, animaciones...las posibilidades son infinitas.

Pienso que las diferencias con otras formas de hacer arte no son tan grandes, lo que sí marca una gran diferencia es su distribución y consumo. La distribución es "atómica" puesto que los archivos creados por el artista pueden viajar a través de Internet. Si te envío una foto de una pintura puedes tener una idea de cómo es, pero si te envío un archivo que he confeccionado en un programa y tu lo bajas a tu computadora entonces verás exactamente lo mismo que he creado.

2)¿ Cuál es el proceso que necesita una obra de arte para ser considerada como arte digital?

A.A.B: Toda obra confeccionada a través de medios digitales, cualquiera que fuese el proceso utilizado, cualquiera que sea el programa en el cual el artista se apoye, es una obra digital, ya si es arte o no dependerá de su calidad, del talento que tenga el artista, de lo eficiente que trabaje.

3)¿ Cuál es el costo económico y temporal que le demanda la realización de una obra?

A.A.B: Esto varía totalmente de obra a obra, una idea puede ser muy efectiva a pequeño formato, en blanco y negro, y tal vez sea una obra mejor que una costosísima gigantografía. Al mismo tiempo hay proyectos que no pueden ser baratos, esto es común a todas las artes. Es la idea la que condicionará cual es el material adecuado para manifestarse.

4)¿ Que dificultades / facilidades se le presenta al artista digital a la hora de exponer sus obras?

A.A.B: Los importantes salones de arte normalmente no aceptan en sus competiciones al arte digital, y cuando lo aceptan los jurados casi nunca los premian, se tienen todavía muchos prejuicios y muchos lo consideran una categoría menor. Por suerte existen cada vez más salones de arte digital especializados. Algunos artistas plásticos, luego de ganar credibilidad a través de la pintura o la escultura, producen arte digital y lo exponen en las grandes bienales de arte, pienso que esto ayuda a combatir los prejuicios.
A los galeristas privados no les interesan pues no lo pueden vender como a un óleo, porque en las casas los clientes no colgarían algo "hecho por una máquina".

5)¿ Cómo definiría el momento actual del arte digital?

A.A.B: Una etapa de experimentación, de actividad intensa, de descubrimiento. Se necesita urgentemente un amparo teórico, una investigación profunda de este fenómeno que, lejos de ser una nueva manifestación artística, pienso que va a cambiar nuestra ya vieja concepción del arte como obra sacra.
Asistimos no solo a un nuevo arte, sino a una nueva concepción de la cultura en general.
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Participación del público en el proceso, ¿cómo interactúa el destinatario de la obra?
A través de los testimonios obtenidos de la diversas consultas realizadas a aficionados en las exposiciones sobre arte digital pudimos observar que aquellos que concurren a dichas exposiciones toman varias posturas al respecto:

La primera es la que el público interactúa en forma directa a como lo hace con una exposición de arte convencional, es decir, experimenta la visualización o contemplación de las obras que no solo pueden ser apreciadas desde una galería sino que también, por ejemplo, desde Internet. Es en el caso de las performances donde el espectador interactúa de forma mas directa con lo que se expone.

Una segunda postura la toman aquellos que además de contemplar las obras, ven en estas un gran aliciente para los nuevos artistas digitales que todavía no se atrevieron a mostrar sus obras, que bien no encuentran las posibilidades de hacerlo o que no pueden plasmar sus sensaciones, experiencias o sentimientos en la obra.
Muchos de estos, además, tienen su espíritu critico y si bien no tienen muy en claro que es el arte digital concurren a este tipo de eventos para tratar de entender que es. Lucas Lavigne cree que: “ existe la digito-pintura y, si vamos al caso, modelar arcilla , visto desde ese punto de vista, también sería arte digital... o el arte digital será pintarse los dedos? Una especie de body art pero sectorizado? Para Nicolás Denezio definir el arte digital es muy sencillo, este sería: una idea echo realidad con una PC y algún programa como el Photoshop o el Corel y tener mucha imaginación para transformar dicha idea.
Y por ultimo encontramos el punto de vista de Julieta Sánchez Lugo que afirma que: el arte digital depende de la máquina y un trato directo para realizar la obra, creo que aquí no entra el contacto con los dedos sino la relación de nuestra creatividad para ordenarle a la máquina lo que queremos en la pantalla.

Para finalizar nombramos una tercera postura que es la de aquellos que concurren a estas exposiciones por curiosidad, por distracción o como es el caso de una parejita de novios, Carlos Di Cesare y Adriana Suárez quienes argumentaron ir a este tipo de muestras porque les “alegra el alma”, pero que, como existe esta posibilidad, siguen mas a sus artistas preferidos a través de sus paginas web.

Una experta en el tema, la artista digital argentina, Mariana Aran, asegura que “el arte digital "desacartonó" un poco al público que degusta el arte en cualquiera de sus formas, y permite que mucha gente que no era dable encontrar en los circuitos tradicionales del arte, se acerque con mayor asiduidad a propuestas más abarcativas como las que es fácil recorrer en la actualidad y que la posibilidad de exponer mis obras en Internet me permitió obtener un contacto mucho mas amplio y fluido con mis seguidores, sobre todo con aquellos que no tienen la posibilidad de ir a las galerías donde expongo”

Wednesday, October 13, 2004

Arte digital en Latinoamérica

La designación “arte digital” es una forma de pensar las nuevas condiciones de armado, creación, elaboración y usufructo de la misma creación artística contemporánea. Intentar definir el “arte digital” es acotarlo, ponerle un rótulo limita el concepto. Para el artista cubano Angel Alonso Blanco afirma que “por obra digital se entiende toda obra impresa o digital (o bajo otro formato) que tenga como principal herramienta una computadora” y continua aseverando que “lo que está cambiando en la concepción artística es el instrumento…”

De la mano de este nuevo instrumento digital, es que este arte está en mano de pintores, escultores, grabadores, fotógrafos y también de jóvenes con ganas. El “arte digital” es el arte de un “mundo global”. Aunque algunos artistas y teóricos se pronunciaron por “sacarle” el apellido y llamarlo, simplemente, arte realizado con medios digitales debido a que la computadora no es sino una instrumento, ya que la creatividad la aporta el artista.

Es en los países mas desarrollados donde este nuevo arte tiene las posibilidades más grandes de crecimiento, Estados Unidos, Francia e Italia son quienes más avanzados están en el tema. En este sentido El Louvre y el Instituto Smithsoniano, entre otros, fueron pioneros de la virtualización del museo. Pero como aquella vieja frase que dice: “el dinero no hace la felicidad”, aquí podríamos decir que “la cantidad (de medios tecnológicos) no hace la calidad” y esta frase viene a que en países mucho menos que los anteriormente mencionados tienen algo que les ayuda a suplantar todas esas carencias: la pasión. Sobre todo en lugares de América Latina en donde la dedicatoria, el esfuerzo y el “amor” que vuelcan en su trabajo los hace estar en una posición casi de igualdad (o superioridad) con respecto a aquellos que más recursos tienen. Argentina, Chile y Cuba son tres claros exponentes latinoamericanos de este fenómeno.

En Argentina a mediados de los 80, mas precisamente en 1985, aparece como primer exponente de Arte Digital, Eduardo Pla , quien a los 15 años hizo Cine Experimental en Super 8. Pero fue luego de un viaje a Italia donde comenzó a estudiar Art Direction, descubriendo las computadoras que representaron una síntesis de todo lo que le gustaba. En 1995, Pla vuelve a la Argentina y realiza su primera muestra en el Palais de Glace, llamada "Diez Años de Arte Virtual".
En ese entonces existían grandes inconvenientes, sobre todo, económicos para la producción de arte digital en el país pero varios artistas, como el antes mencionado, que emigraron hacia Europa retornaron para presentar sus trabajos aquí.
Durante la década de los noventa este movimiento tecnológico fue tomando cada vez más fuerza en nuestro país. Década en la cual surgieron numerosos nuevos artistas que basaban su obra en el campo digital. Los artistas de gran trayectoria, como el hoy desaparecido Federico Klem, fueron incorporándose, gradualmente dada la desconfianza que les generaba este nuevo avance.
Hoy, entre los muchos artistas que existen en el país, se puede destacar a Mariana Aran , a Alejandro Blasi y a Gladis Desumvila, autora de la imagen que abajo se aprecia donde utiliza impecablemente recursos digitales para representar un corazón desgarrado.



En Chile, para José Zalaquett, redactor de la Revista Que Pasa , asegura que el arte digital impreso se podría catalogar como “obras producidas por medios digitales”, mas que “arte digital” pues son trabajos que se mueven todavía dentro de patrones visuales conocidos, aunque se valen de un lenguaje contemporáneo. Dentro de su articulo Zalaquett señala que gracias al aporte de empresas que financian tanto obras o exposiciones el “arte digital” pero señala que varios artistas han cedido antes presiones de algunas empresas, como Kent Explora, que hace utilizar a artistas el azul límpido y luminoso que es característico de sus productos. Sin embargo y al contrario de la postura de Zalaquett, el artista chileno Antonio Arévalo considera que la iniciativa de Kent Explora es fantástica y que podrían ser más las empresas que tomen iniciativas como esta.
Ya en el final de su articulo que se publico en mayo de 2001, Zalaquett, enuncia las numerosas ventajas de la producción a través de medios digitales, entre ella ubica a: la capacidad ilimitada de mezclar antiguas y nuevas modalidades audiovisuales, a la intecactividad que da el medio digital y, además, señala a Internet como el gran medio que da la posibilidad de exhibir y presenciar arte a distancia. Como una de las máximas exponentes del arte digital chileno, la Revista, elige a Isabel Aranda.

Las propuestas del llamado arte digital en Cuba datan de los años 80 década del renacimiento cubano. Cerca 1987, con una computadora que hoy resulta muy rudimentaria, Luis Miguel Valdés trataba de extender sus experiencias con esa novedosa tecnología a los estudiantes. La dependencia que exigía un medio tecnológico relativamente moroso y de difícil acceso conspiraron contra este nuevo método de creación pero ya se perfilaba la identificación de algunos artistas con la computadora. Otros artistas, como Frémez y Frómeta, recurren a ese medio para hacer bocetos de obras que luego plasmaban definitivamente sobre lienzo u otro soporte. En los 90s incorporación de las computadoras al arte fue creciendo paulatinamente y desde todos los sectores de la educación cubana se le daba lugar al significativo crecimiento de esta nueva corriente, como el conservador colegio San Alejandro que cuenta con una cátedra de "arte digital". Sin embargo, este crecimiento no fue fácil y, según palabras del artista Angel Alonso Blanco, "hay algunas limites tecnológicos y de acceso pero en general esto nos ayuda a ser más creativos con lo que tenemos".
Para el profesor peruano Jorge Villacorta el arte digital "en Cuba representa lo que podríamos llamar una voz mas dentro de la polifonía que constituyen las artes visuales"
Cuba a través del Centro Pablo ubica al arte digital en el en primera plana convocando, desde 1999, al Salón Internacional de Arte Digital.

Queda demostrado que tanto en Cuba, como en Argentina y Chile, los artistas prefieren quedarse en su país resignando mejores condiciones de producción ya que como dice Alonso Blanco "Aunque en otros países se puede acceder a mejores equipos, también hay necesidad de hacer lo propio en el país de uno."